¿Qué es un lifting de muslos?
El lifting de muslos es una operación quirúrgica estética que aborda el exceso de piel y tejido graso en la cara interna de la pierna. Corrige la flacidez causada por una gran pérdida de peso, el envejecimiento o factores genéticos.
¿En qué casos se prefiere?
- Un contorno de pierna más suave y firme
- Reducción de la irritación causada por el roce entre las piernas
- Poder usar cómodamente ropa ajustada/entallada
- Mejora de la imagen corporal y la autoconfianza
El proceso quirúrgico
- Consulta: se valoran el estado de las piernas y las expectativas.
- Cirugía: bajo anestesia general se retira el tejido sobrante mediante una incisión que va de la ingle a la cara interna del muslo; si es necesario se añade liposucción.
- Recuperación: se da soporte con faja/medias de compresión; la actividad se retoma de forma gradual.
¿A quién le conviene?
El lifting de muslos retira el exceso de piel formado en la cara interna por la gravedad y la pérdida de peso. Si el problema principal es el exceso de grasa, la liposucción puede bastar; si el problema real es la flacidez cutánea, hace falta un lifting.
- Personas en las que ha aparecido flacidez en la cara interna del muslo tras una pérdida de peso marcada
- Personas cuyas caras internas de los muslos rozan al caminar y sufren irritación por ello
- Personas con el peso estabilizado y que no fuman
Si la pérdida de peso continúa, la intervención se aplaza; un lifting realizado antes de ver el estado final de la flacidez puede resultar después insuficiente.
Tasas de complicaciones, con claridad
En cuanto a la cicatrización, el muslo es una de las zonas más exigentes del contorno corporal. La región se mueve, se mantiene húmeda y linda con la ingle; esos tres factores juntos dificultan la cicatrización.
Una revisión bibliográfica exhaustiva publicada en 2015 en el Journal of Cutaneous and Aesthetic Surgery examinó a 447 pacientes de 16 estudios entre 1988 y 2015. Hubo complicaciones en 191 de los 447 pacientes (42,7 %). Las más frecuentes fueron la dehiscencia de la herida (18,3 %) y el seroma (8,05 %). En cambio, no se notificaron complicaciones mayores como tromboembolia o sepsis.
La lectura correcta de esa cifra es esta: la probabilidad de tener un problema tras un lifting de muslos es alta, pero casi todos los problemas observados son leves, del tipo que se maneja con cuidados de la herida y seguimiento ambulatorio. Saberlo antes de la intervención ajusta bien las expectativas de la recuperación.
Cicatriz y recuperación
Según la técnica elegida, la cicatriz del lifting de muslos discurre horizontalmente por el pliegue inguinal o verticalmente por la cara interna. Cuanta más flacidez haya, más larga será la cicatriz; no es una preferencia, sino consecuencia de la cantidad de piel retirada.
En esta zona la cicatriz puede curar ensanchándose. La razón es la propia región: la cara interna del muslo se mueve constantemente al caminar y la piel se estira, de modo que la tensión sobre la cicatriz nunca cede. Que la dehiscencia sea la complicación más frecuente en la revisión citada (18,3 %) tiene que ver con esto: cuando una herida abierta vuelve a cerrarse, la cicatriz queda más ancha. No puede evitarse por completo; limitar el movimiento al principio, usar la faja de compresión con regularidad y cuidar la herida buscan reducir ese ensanchamiento.
- Sentarse y mover las piernas se limita en las primeras semanas.
- Se usa una media o faja de compresión durante el tiempo que indique el médico.
- El cuidado de la herida importa especialmente en esta intervención; por la proximidad a la ingle, la higiene y el seguimiento pasan a primer plano.
- La cicatriz tarda un año en madurar.
Si el problema principal es el exceso de grasa, la liposucción puede bastar; si el problema real es la flacidez cutánea, hace falta un lifting. La liposucción no recoge la piel descolgada: incluso puede hacerla más evidente.
En una revisión bibliográfica de 447 pacientes de 16 estudios, hubo complicaciones en 191 de los 447 (42,7 %). Las más frecuentes fueron la dehiscencia de la herida (18,3 %) y el seroma (8,05 %). No se notificaron complicaciones mayores como tromboembolia o sepsis: casi todos los problemas son del tipo que se maneja con cuidados de la herida.
Según la técnica elegida discurre horizontalmente por el pliegue inguinal o verticalmente por la cara interna del muslo. Cuanta más flacidez haya, más larga será la cicatriz; no es una preferencia, sino consecuencia de la cantidad de piel retirada. En esta zona la cicatriz también puede curar ensanchándose: como la cara interna del muslo se mueve constantemente al caminar, la tensión sobre la cicatriz nunca cede. Limitar el movimiento al principio, la faja de compresión y el cuidado de la herida buscan reducir ese ensanchamiento.
La región se mueve, se mantiene húmeda y linda con la ingle. Esos tres factores juntos dificultan la cicatrización; por eso, en esta intervención, el cuidado de la herida y el seguimiento pasan a primer plano.
Si la pérdida de peso continúa, la intervención se aplaza. Un lifting realizado antes de ver el estado final de la flacidez puede resultar insuficiente.
Sentarse y mover las piernas se limita en las primeras semanas; se usa una faja de compresión el tiempo que indique el médico. La cicatriz tarda un año en madurar.
Fuentes
- Sisti A, Cuomo R, Zerini I, Tassinari J, Brandi C, Grimaldi L, D'Aniello C, Nisi G. Complications Associated With Medial Thigh Lift: A Comprehensive Literature Review. J Cutan Aesthet Surg. 2015;8(4):191–197. PMID 26865783